
BOMBAS Y ALARIDOS POR TELEVISIÓN
MUJER: ¡Ay, cambia esa película, que sólo son muertos y destripados!
HOMBRE: Deja ver si en este otro canal…
METRALLETAS
MUJER: Lo mismo… Cambia, cambia…
HOMBRE: Es que sólo hay películas de acción…
MÁS EXPLOSIONES
MUJER: Si exprimen el televisor chorrea sangre… ¡Qué basura de programas!
(Al cumplir los diez años, las niñas y los niños latinoamericanos han visto por la televisión ochenta y cinco mil escenas de violencia.
A Cada tres minutos, un disparo, un asesinato, una explosión. Cada tres minutos, un crimen. La dosis aumenta los fines de semana. )
SIGUE EL TELEVISOR
MUJER: ¡Y después se quejan de que hay terroristas!… ¡Y por la televisión dan clases de terrorismo todos los días!
HOMBRE: Sí, mujer, pero… ¿qué se puede hacer frente a eso? Así es la televisión…
MUJER: No sé, pero hay que hacer algo.
TIMBRE DE PUERTA
HOMBRE: ¿Y quién será a esta hora? (PASOS, ABRE PUERTA)
PERIODISTA: Buenos días. Permítame presentarme. Soy de la Sociedad Protectora de la Libertad de Prensa. ¿Tienen ustedes algún reclamo que hacernos, señores?
MUJER: Mi marido no, pero yo sí. Estoy aburrida de esos programas de porquerías y violencia que salen por la tele. ¿Por qué no los prohíben?
PERIODISTA: Tiene usted razón, señora. Pero, ¿quién los va a prohibir, eh? ¿El gobierno, diciendo lo que es bueno o malo? El remedio sería peor que la enfermedad.
MUJER: No sé quién, pero hay que hacer algo porque…
PERIODISTA: Tengo la solución para su problema, señora. Vea…
PRENDE TELEVISOR Y SALEN BOMBAZOS
PERIODISTA: ¿No le gusta el programa? Usted puede… (APAGAR)… apagar el televisor y listo.
MUJER: Ningún listo. Porque yo apago pero mi vecino prende. Y seguimos en las mismas. La gente se vuelve violenta.
PERIODISTA: Pues que su vecino también apague el televisor. Y listo.
MUJER: Ningún listo, señor. Porque yo tengo derecho y mi vecino también a ver programas bonitos y educativos por televisión.
PERIODISTA: Bueno, señora, esas son las reglas de la libertad de prensa. Las toma o las deja.
MUJER:Eso no es libertad, señor, sino libertinaje de prensa, que es muy distinto. Ustedes los periodistas no pueden pasar lo que les da la gana faltándonos el respeto a nosotros, al público.
PERIODISTA: (SOLEMNE) Señora, la libertad de prensa es sagrada.
MUJER: El único sagrado es Dios. Y ustedes los periodistas no son ni más ni menos sagrados que el resto de los mortales.
PERIODISTA: ¿Usted que quiere, entonces, señora?
MUJER: Pues mire, mi solución es mejor que la suya. Propongo que los ciudadanos y las ciudadanas formemos comités de vigilancia para controlarlos a ustedes. Para exigirles programas que hablen de valores humanos, y no de violencia y de guerra.
Saquen sus propias concluciones... ¿que opinan?
No hay comentarios:
Publicar un comentario