miércoles, 5 de septiembre de 2007

Pues, apague el televisor!



BOMBAS Y ALARIDOS POR TELEVISIÓN


MUJER: ¡Ay, cambia esa película, que sólo son muertos y destripados!

HOMBRE: Deja ver si en este otro canal…

METRALLETAS

MUJER: Lo mismo… Cambia, cambia…

HOMBRE: Es que sólo hay películas de acción…

MÁS EXPLOSIONES


MUJER: Si exprimen el televisor chorrea sangre… ¡Qué basura de programas!


(Al cumplir los diez años, las niñas y los niños latinoamericanos han visto por la televisión ochenta y cinco mil escenas de violencia.
A Cada tres minutos, un disparo, un asesinato, una explosión. Cada tres minutos, un crimen. La dosis aumenta los fines de semana. )

SIGUE EL TELEVISOR

MUJER: ¡Y después se quejan de que hay terroristas!… ¡Y por la televisión dan clases de terrorismo todos los días!

HOMBRE: Sí, mujer, pero… ¿qué se puede hacer frente a eso? Así es la televisión…

MUJER: No sé, pero hay que hacer algo.

TIMBRE DE PUERTA

HOMBRE: ¿Y quién será a esta hora? (PASOS, ABRE PUERTA)

PERIODISTA: Buenos días. Permítame presentarme. Soy de la Sociedad Protectora de la Libertad de Prensa. ¿Tienen ustedes algún reclamo que hacernos, señores?

MUJER: Mi marido no, pero yo sí. Estoy aburrida de esos programas de porquerías y violencia que salen por la tele. ¿Por qué no los prohíben?

PERIODISTA: Tiene usted razón, señora. Pero, ¿quién los va a prohibir, eh? ¿El gobierno, diciendo lo que es bueno o malo? El remedio sería peor que la enfermedad.

MUJER: No sé quién, pero hay que hacer algo porque…

PERIODISTA: Tengo la solución para su problema, señora. Vea…

PRENDE TELEVISOR Y SALEN BOMBAZOS

PERIODISTA: ¿No le gusta el programa? Usted puede… (APAGAR)… apagar el televisor y listo.

MUJER: Ningún listo. Porque yo apago pero mi vecino prende. Y seguimos en las mismas. La gente se vuelve violenta.

PERIODISTA: Pues que su vecino también apague el televisor. Y listo.

MUJER: Ningún listo, señor. Porque yo tengo derecho y mi vecino también a ver programas bonitos y educativos por televisión.

PERIODISTA: Bueno, señora, esas son las reglas de la libertad de prensa. Las toma o las deja.

MUJER:Eso no es libertad, señor, sino libertinaje de prensa, que es muy distinto. Ustedes los periodistas no pueden pasar lo que les da la gana faltándonos el respeto a nosotros, al público.

PERIODISTA: (SOLEMNE) Señora, la libertad de prensa es sagrada.

MUJER: El único sagrado es Dios. Y ustedes los periodistas no son ni más ni menos sagrados que el resto de los mortales.

PERIODISTA: ¿Usted que quiere, entonces, señora?

MUJER: Pues mire, mi solución es mejor que la suya. Propongo que los ciudadanos y las ciudadanas formemos comités de vigilancia para controlarlos a ustedes. Para exigirles programas que hablen de valores humanos, y no de violencia y de guerra.


Saquen sus propias concluciones... ¿que opinan?

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